sensor de movimiento ascensores

Comodidad, ahorro y facilidad de instalación

La instalación de un sensor de movimiento o detector de presencia en un ascensor supone un avance en el mantenimiento y cuidado del mismo. La reducción del consumo energético de las luces del interior de la cabina puede alcanzar el 50%  con respecto al mismo tipo de ascensor que no disponga de un dispositivo de esta clase. Existen numerosos motivos por los que es conveniente instalar un detector de presencia o un sensor de movimiento. Entre los beneficios, destacan los aspectos de ahorro energético, y la reducción del gasto.  También se evita tener que comprar repuestos. Otros beneficios tienen que ver con el mantenimiento de la iluminación y la facilidad de instalación del dispositivo de detección del movimiento.

¿Qué es un sensor de movimiento?

Un sensor de movimiento o detector de presencia es un aparato electrónico que cuenta con sensores reactivos al movimiento físico. Se utilizan de forma común en circuitos de iluminación de espacios en salas de espera, estancias de reunión, pasillos de comunidades de propietarios, entradas o porches de hogares, y en toda clase de instalaciones de aire acondicionado.

Estos dispositivos también se utilizan en la mayoría de sistemas de seguridad y cámaras de grabación. El circuito de vigilancia, aire acondicionado o iluminación se activa cuando el sensor detecta un cambio de movimiento. De esta forma, la cámara, el AC o el sistema de luces, permanece en estado latente o apagado mientras no se genere una alarma en el sensor de movimiento.

Cuando el detector señala que existe un cambio en su ámbito de observación, el sistema al que esté conectado entra en actividad y procede al encendido de la iluminación.

Supone una gran mejora en el rendimiento de todo tipo de sistemas. Evita que permanezcan en actividad cuando no es necesario, prolongando así su vida útil. También supone un ahorro en recambios y suministros de material. A su vez, produce un ahorro energético directo y visible en la factura de consumo eléctrico.

Existen diferentes tipos de sensores de movimiento adaptados a los circuitos y sistemas a los que estén conectados. Según el modo de funcionamiento del aparato, existen varios tipos de utilización más común en ascensores.

Sensores activos

Este sistema de detección inyecta luz o sonido en el ambiente que le rodea y monitoriza los cambios que se produzcan, activando el circuito al que se conecte.

Sensores pasivos

Estos dispositivos miden y detectan la radiación calorífica que emite el cuerpo humano. Trabajan a partir de la energía que emiten los objetos, de ahí su término ‘pasivo’.

Acelerómetros

Estos sensores miden el cambio de posición de los objetos y convierten esta señal de entrada en una de salida. La entrada de la señal del cambio producido se envía en forma de orden de encendido o apagado a los dispositivos conectados al sensor.

Giroscopio mecánico 

Este modelo utiliza un sensor de disco giratorio. Cuando la orientación del mismo se modifica por influencia exterior, el dispositivo activa el circuito de iluminación al que esté conectado. La sensibilidad de estos sensores es muy alta.

Existen más modelos de dispositivos dedicados a la medición de presencia, como detectores de peso, basados en la influencia de fuerzas externas en el sensor del aparato, pero están más dedicados a otros sectores.

Los detectores que mejor se adaptan a las necesidades de un ascensor son los sensores activos, sensores pasivos, acelerómetros y giroscópicos. Todos estos dispositivos son de montaje sencillo, no requieren un gran mantenimiento y se ocultan fácilmente.

Ventajas de instalar un sensor de movimiento

La gran ventaja de la utilización de estos dispositivos de detección de presencia reside en el ahorro energético que ofrecen. El consumo de un detector o sensor de movimiento depende normalmente de baterías externas (pilas AA, en su mayoría) o de una conexión a la red eléctrica que consume la energía exacta y suficiente para su funcionamiento, es decir, no precisa de energía cuando está inactivo.

Los estudios realizados por empresas del sector arrojan datos suficientes para motivar la instalación de sensores de presencia. Un ascensor necesita iluminación solo el 4 % de las horas del día, que es cuando tiene gente en el interior de la cabina. El resto del tiempo, todo ese consumo de energía es superfluo. Con el montaje de este tipo de sensores, se alarga la vida útil de los accesorios de iluminación del habitáculo. Se reduce también el gasto en recambios a largo y medio plazo, así como el consumo energético, a corto plazo.

La recuperación de la inversión de la instalación de estos sistemas no se hace esperar. Debido a la proporción de tiempo de utilización de las luces del ascensor, el resultado es visible en la primera factura, produciendo una reducción del gasto notable. Esto supondrá beneficios para la comunidad de propietarios o empresa que disponga de la instalación.

El gasto de mantenimiento de los ascensores aumenta, en gran medida, por el suministro de iluminación y los recambios. Para reducir este tipo de gastos también es recomendable la sustitución de la iluminación común por una iluminación LED. Esta iluminación resiste mejor el apagado y encendido, consumen un menor flujo de energía y necesita un mantenimiento escaso o nulo. La vida útil del LED es una de sus mayores ventajas con respecto a otro tipo de iluminación.

Incluido en nuestro mantenimiento

En Ascensores Domingo queremos dar el mejor servicio para conseguir la máxima satisfacción, comodidad y seguridad. Por eso, incluimos en nuestro contrato de mantenimiento la instalación del sensor de movimiento y montaje de iluminación LED. Así, añadimos a nuestros valores un compromiso real y comprobable con el ahorro económico de nuestros clientes. Al mismo tiempo, colaboramos con el respeto y la conservación del medioambiente, gracias a la notable reducción del consumo eléctrico.

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