Convivencia entre vecinos

Con el gran movimiento migratorio de las zonas rurales a las grandes ciudades en busca de oportunidades laborales, se hace prácticamente obligatorio tener que vivir en bloques de pisos. Si se quiere vivir en plena urbe lo más común será tener que convivir con vecinos en un mismo edificio. Esto no siempre puede ser muy placentero para algunos, ya que en una comunidad de vecinos siempre hay roces y personas con las que no se conecta. Por ello, es indispensable tratar de mantener una buena convivencia y ser flexible para ciertos casos e inflexible para otros. En este texto se tratará de dar las claves para conseguir ese buen ambiente dentro de la comunidad vecinal que hará que la convivencia sea más satisfactoria.

1. Intentar establecer una relación con los vecinos

Es imposible caer bien a todo el mundo, pero si se llega nuevo a un lugar es de buen gusto presentarse a los vecinos y conocerles mejor. De esta forma, es muy probable conectar con alguno de ellos y establecer lazos de amistad, lo que permitirá a ambos disfrutar de una relación vecinal agradable y satisfactoria.

Pero no todas las relaciones deben ser de amistad, conocer bien a los vecinos permite a los inquilinos de un edificio mantener una relación cordial y entender sus situaciones personales mejor. En definitiva, la convivencia es más sencilla si se conocen los horarios de trabajo que tienen los vecinos, si tienen hijos o mascotas, si alguno sufre alguna enfermedad o si tienen una vida social activa, ya que será posible entenderse mejor y adaptarse a cada uno.

2. La empatía con el prójimo

Ser empático significa ponerse en la piel del otro, y una persona puede tanto molestar como ser molestada a lo largo del tiempo. Por eso, hay que pensar antes de realizar según qué  actividades si es el momento adecuado, o de lo contrario se puede importunar a los vecinos. Por otro lado, si uno de los vecinos avisa de que tiene un compromiso puntual, también hay que tener empatía y permitir que por un día esos vecinos disfruten de una agradable velada, aunque hagan un poco de ruido.

3. La comunicación entre inquilinos

La comunicación es indispensable en cualquier relación, por eso entre vecinos debe haber una comunicación fluida y respetuosa siempre. Para ello, será necesario avisar con tiempo de posibles importunios que se producirán como pueden ser obras o celebraciones. También se deberá expresar respetuosamente cuando algo molesta demasiado como para tener que soportarlo.

También es importante llevar una buena comunicación a la hora de solucionar los problemas y las tareas que las zonas y suministros comunes puedan presentar. Una buena idea puede ser crear un grupo de chat móvil para presentar propuestas o hablar de situaciones que atañan a la comunidad.

4. No esperar a que otros se impliquen

Es posible que si uno no coge las riendas de la comunidad de forma adecuada nadie lo hará. Por eso, es importante implicarse en las tareas que sean necesarias realizar en el edificio, preocuparse por los vecinos, fomentar el diálogo y la comunicación y mediar en posibles conflictos entre otros vecinos. De esta forma, además de mantener un orden y ambiente agradable en la comunidad, también se arrastrará a otros a implicarse y progresar.

5. Establecer un plan de ahorro para pagar menos cuota de comunidad

A todas las personas les gusta ahorrar y pagar el mínimo posible. Por eso, una comunidad en la que se ahorra y es más barato vivir, es una comunidad en la que sus vecinos estarán menos tensos. Entre las opciones que hay para pagar menos en primer lugar, podría ser la de dividirse las funciones de limpieza y mantenimiento de las zonas comunes. De esta forma, no hace falta contratar personas que realicen ese trabajo.

Otra forma de ahorrar es sustituir el sistema de iluminación por un sistema que consuma menos como el LED, así como deshacerse de todos los gastos innecesarios que puedan tener, como seguros que cubren cosas inútiles para una comunidad. Por otro lado, también podrá ahorrar una gran derrama a los vecinos las revisiones periódicas de las instalaciones, así como su mantenimiento técnico. Por último, cabe la opción de arrendar espacios comunes como plazas de garaje o la fachada para su uso privado a terceros, algo que puede generar buenos ingresos a la comunidad.

En definitiva, tener una relación cordial y agradable con los vecinos depende de uno mismo. Seguir todos estos consejos puede ser tedioso para algunos, ya que supone una implicación que a muchos puede no seducir, pero lo que es seguro es que si se siguen, la buena convivencia entre inquilinos está asegurada. Lo más probable es que un vecino sea para siempre, así que toca trabajar entre todos por garantizar una buena convivencia y lo más seguro es que en algunos casos, más que vecinos se conviertan en una familia.

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